Giuseppe Conte será el primer ministro de Italia

Por Walter Calabrese*

 

El profesor y abogado Giuseppe Conte, de 54 años, ha recibido formalmente el encargo de formar el nuevo gobierno de parte del jefe del Estado italiano, Sergio Mattarella, luego de un turbulento martes en donde se pusieron en duda los antecedentes del candidato a primer ministro por supuestas falsedades en su currículum.

En el sistema político italiano el presidente de la República es un símbolo y representante de la unidad nacional. Entre sus atribuciones principales se encuentran las de ordenar y supervisar el proceso de formación de gobierno. De acuerdo al artículo 92 de la Constitución, de 1948, tiene la atribución de nombrar al Presidente del Consejo de Ministros y, en función de lo propuesto por éste, a los Ministros.

Conte, profesor de Derecho Privado en la Universidad de Florencia, será el Presidente del Consejo de Ministros de Italia número 65 en los últimos 72 años. Sin experiencia política, se acercó al Movimiento 5 Estrellas (M5E) y trabajó en los borradores del programa de gobierno junto al líder del movimiento Di Maio y a Matteo Salvini, de la Liga.

Tras su encuentro con Mattarella, en sus primeras declaraciones intentó calmar los ánimos afirmando que Italia cumplirá con sus compromisos internacionales, en un claro mensaje a los mercados y la Unión Europea. Ante la prensa sostuvo que “con el presidente hemos hablado de esta fase dura y delicada que estamos atravesando. Y de los desafíos que me esperan y de los que soy consciente. Soy consciente también de la necesidad de confirmar la colocación europea e internacional de Italia”. También, se presentó como el “abogado defensor de todos los italianos”, dando a entender que el pueblo necesita alguien que los defienda.

Más tarde, se reunió con los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado para comenzar a delinear los planes para implementar el nuevo programa y consolidar lo que él llama “el Gobierno del cambio”. En la semana deberá presentar al presidente Mattarella el gabinete de ministros, el que deberá ser avalado luego por el Parlamento, en donde las dos fuerzas antiestablishment tienen mayoría.

 

“Fuera de aquí, hay un país que justamente espera el nacimiento de un ejecutivo y espera respuestas. Lo que haremos nacer será el gobierno del cambio. El contrato sobre el que se funda este gobierno representa las expectativas de cambio de los ciudadanos italianos. Mi intención es dar vida a un gobierno que esté de parte de los ciudadanos y que tutele sus intereses”, concluyó Conte al hablar con la prensa.

Sin embargo, algunos analistas sostienen que será un gobierno “técnico” y no político, puesto que sospechan que tomará las decisiones que le indiquen los líderes de la coalición que obtuvieron más votos en las elecciones de marzo pasado. Sin duda, ambas formaciones políticas se repartirán los cargos más importantes del ejecutivo, Matteo Salvini, de la Liga, ocupará el Ministerio del Interior y Luigi Di Maio, del M5S, dirigirá el estratégico y poderoso Ministerio de Trabajo y Desarrollo Económico. Ellos serán los guardianes del modelo que pondrán marcha y a quienes deberá responder Conte para ejecutar la partitura escrita previamente.

El programa que finalmente acordaron los dos partidos resultó menos pesado para la Unión Europea que lo que estaba previsto en un primer borrador, en donde se buscaba alejarse del euro y de la UE. De todos modos, siguen considerando que es imprescindible revisar la estructura de gobernabilidad europea, puesto que es asimétrica y basada en “el predominio del mercado respecto a la mayor dimensión económica y social” de cada país. Hay que tener en cuenta, que la economía italiana viene en declive desde 2008, con aumento del desempleo juvenil, con una abultada deuda pública que asciende a los 2,3 billones de euros, el 132 por ciento de su PBI.

No obstante, Di Maio y Salvini concluyeron el acuerdo del programa respaldado y validado por el 90% de sus bases. Sostienen que es un “contrato de gobierno” que busca dejar de lado la austeridad y enfrentar los “dictados” de Bruselas. Entre las medidas que proponen se encuentra la de aprobar un subsidio de 780 euros para personas con problemas económicos, la creación de un impuesto único para empresas, familias y autónomos que iría entre el 15 y el 20%. Además, impulsan la reforma del sistema de pensiones, bajar la de edad de jubilación, cerrar los campos en donde viven personas de la etnia gitana por ser considerados irregulares, solicitar a los socios europeos una revisión de la política monetaria, el Pacto de Estabilidad, el Pacto fiscal, que es el mecanismo europeo de estabilidad

Sin embargo, no está todo resuelto todavía, Mattarella puede vetar algún ministro propuesto o medida que considere lesiva para la Constitución italiana o que genere serios conflictos con los acuerdos internacionales que mantiene Italia. De hecho, el presidente tuvo un importante poder de disuasión para quitar del borrador previo todos los aspectos que hablaban de alejarse de la Unión Europea y su moneda. En este sentido, hace mucho ruido la postulación del euroescéptico Paolo Savona, un economista de 81 años, cercano a La Liga, con una importante experiencia en el sector bancario italiano y como ministro del gobierno de Carlo Ciampi entre 1993 y 1994.

Savona es partidario de la salida del euro, pues cree que ese fue el gran error de Italia al abandonar su propia moneda y propone ir preparando un plan B para su salida. Hace pocos días publicó un libro en donde se refiere al euro y lo define ácidamente como “una jaula alemana. Alemania ha sustituido la voluntad de las potencias militares por la económica. La UE tiene un vicio original de injusticia. Hace falta recurrir a un plan b para salir del euro si fuera necesario”.

Esta postura tan tajante podría chocar con la mirada opuesta de Mattarella, quien considera vital seguir unido a la UE. El asunto se puede volver áspero, puesto que Matteo Salvini lo postula como una exigencia directa de La Liga y enfatiza que no piensa dejarlo caer a Savona, porque cree que es fundamental para sostener la idea euroescéptica de la economía que propone su partido.

El pesimismo y los nuevos partidos

El sentimiento de muchos italianos se fue endureciendo a medida que iban viendo cómo se cerraban empresas o pasaban más de 800 industrias italianas a manos extranjeras, el peso de las reformas laborales que fueron aumentado la precariedad del empleo y el padecimiento de los jóvenes desempleados. Todo aquello, les hizo comprender una realidad que les golpea el rostro con fuerza: muchos tienen la certeza de que sus hijos no vivirán mejor que ellos o sus abuelos. El empobrecimiento de la población fue paulatinamente aumentando el pesimismo y, con ello, un fuerte rechazo a las políticas de la Unión Europea.

Italia y Grecia son los que peor han quedados parados en la UE, el pesimismo es la moneda común que comparte la sociedad italiana. Entre 2006 y 2016 fue una de las economías europeas que menos creció, la desigualdad social excluyó a muchos, con el agravante de que los partidos políticos tradicionales no han podido pilotear las tormentas que traían las dificultades económicas. A ello, se suma el creciente pensamiento xenófobo ante la llegada masiva de inmigrantes a sus costas provenientes principalmente desde África. Según el último informe de Eurobarómetro, los italianos creen que una cuarta parte de la población es extranjera cuando en realidad es solo del 7%. Esto la ha convertido en la sociedad europea que más rechaza a la inmigración. En el mismo informe afirma que los italianos son los que menos valoran estar en la Unión Europea y son, junto con los griegos, los que menos confían en que el mercado común vaya por el buen camino. En conclusión, son fundamentalmente euroescépticos.

Este panorama, en donde la inestabilidad política y económica ha desgastado la paciencia de los italianos, da cuenta de que el pueblo haya puesto su mirada en dos partidos antisistema y euroescépticos. De esta manera, fue casi natural que apareciera el Movimiento 5 Estrellas hace unos años con Grillo, puesto que la nueva agrupación captó el descontento hacia los partidos tradicionales. Hasta resulta lógico que surja como un movimiento de protesta antisistema cuando la corrupción y el desgobierno derruyeron al país. Esa misma sensación se traslada a la política europea impulsada desde Bruselas. Por otro andarivel, fue creciendo el descontento con la inmigración, aspecto que supo definir La Liga en su plataforma de campaña para combatir desde la xenofobia al “agresor extranjero”. Claramente es una idea que sabe manejar muy bien la derecha, especialmente, en el norte del país, una zona que históricamente tuvo sus diferencias con el sur y los extranjeros.

Luigi di Magio del Movimiento 5 Estrellas  Imagen : EFE

Ante la escasez de recursos y horizontes más reconocibles, Italia busca abroquelarse sobre sí misma para buscar otros senderos que le permitan transitar mejor hacia una economía sana. Tal vez, el programa que proponen no pueda alcanzar el equilibrio fiscal inmediatamente, la rebaja de impuestos y beneficios sociales podrían traer más descalabros al Estado. No obstante, parte de la población percibe con esperanza que alguien empiece a pensar un poco más en los trabajadores y los más necesitados.

El Brexit comenzó a erosionar la imbatibilidad europea, será Italia ahora quien escriba, tal vez, el segundo capítulo para cuestionar las exigencias de la UE. Los pueblos ante la fragilidad social encuentran sabiduría en los lugares más inesperados y, ante eso, poco pueden hacer los tecnócratas de turno, porque no tienen sensibilidad social.

Informe de Euronews

Giuseppe Conte, un equilibrista al frente de Italia

*Analista Internacional

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