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Elecciones en Guatemala: Sandra Torres y Bernardo Arévalo se medirán en segunda vuelta

Por Walter Calabrese*

El candidato de centroizquierda Bernardo Arévalo sorprendió a todos al alcanzar el segundo lugar en los comicios con el 11,8 por ciento de los votos. En primer lugar, quedó la ex primera dama Sandra Torres, quien sumó un 15,78 por ciento de los sufragios. Se volverán a enfrentar el 20 de  agosto en la segunda vuelta.

La contienda electoral tuvo 22 candidatos, algo habitual en el país, aunque otro de los protagonistas fue el voto nulo, puesto que el 17,39 de los guatemaltecos impugnaron su voto. Esta cifra es cuatro veces mayor que la de 2019, se atribuye al desinterés en la política y la desconfianza del proceso electoral, que estuvo cargado de sospechas, acusaciones y la proscripción de tres candidatos de forma arbitraria: la líder indígena Thelma Cabrera,  Roberto Arzú Gracia Granados (hijo del ex presidente Álvaro Arzú Irigoyen) y el empresario Carlos Pineda, quien lideraba las encuestas con un discurso antipolítica. Pero la gran cantidad de votos nulos también se explica porque los tres candidatos que fueron excluidos de la contienda electoral convocaron a anular el voto. Por eso, organismos nacionales e internacionales remarcaron que el proceso electoral fue irregular y con exclusión de candidatos.

El voto aborigen tiene mucho peso en Guatemala Imagen: EFE

En tanto, la participación electoral llegó al 60 por ciento del padrón, en un país en donde el voto y la concurrencia a las urnas no son obligatorios. Además del nuevo presidente, en estas elecciones se eligieron 160 diputados, 340 alcaldes y 29 representantes para el Parlamento Centroamericano. El triunfador del ballotage en agosto ocupará el sillón que deja el presidente derechista Alejandro Giammattei, quien termina su mandato con un 76 por ciento de desaprobación, según indica la consultora ProDatos.

Por otra parte, las encuestas no acertaron con las posiciones de algunos candidatos, que los ubicaban peleando por el segundo lugar, como los casos de Edmond Mulet y la hija del dictador Efraín Ríos Montt, Zury Ríos Sosa. La realidad en las urnas marcó que Ríos Sosa logró apenas el cuarto puesto con el 7,84 por ciento de los votos y Mulet quedó en quinto lugar con un 7,28 por ciento. Mientras que algunas encuestas ubicaban a Arévalo y su partido, Semilla, entre el sétimo y octavo lugar.

Estos comicios estuvieron envueltos en un clima de malestar, por presiones provenientes de grupos de poder que conforman una red de corrupción conformada por empresarios, funcionarios, políticos, militares y elementos criminales. Estas alianzas vienen realizando una ofensiva autoritaria desde 2016, con la unción de los presidentes Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, que junto con la mayoría legislativa cuentan con un gran poder de influencia sobre la Corte Suprema y las Cortes de Apelaciones, espacios que le permitieron alinear la persecución de opositores. Así, el país viene siendo gobernado por una corporación dictatorial que se mueve con las mismas armas que la mafia, estructurando redes políticas y económicas para mantener el control del Estado, en donde compiten entre sí por puestos en el poder, intentando ocupar la mayor cantidad de cargos en diputados y alcaldías. En esta oportunidad, la estrategia consistió en debilitar el sistema de partidos políticos, puesto que se inscribieron 30 listas, de las cuales 24 respondían a los intereses de esas oscuras redes corporativas.

Sin duda, la gran sorpresa en estas elecciones fue la gran performance del partido Semilla, que pudo captar entre el 20 y el 30 por ciento de los votos en la zona metropolitana de Guatemala y un buen porcentaje en el resto de las alcaldías. Vale recordar que el partido Semilla fue fundado por un grupo de intelectuales que iniciaron las protestas anticorrupción en 2015, convirtiéndose en referente político de jóvenes universitarios dentro del campo progresista.

Informe de El Espectador

En el cierre de campaña Arévalo había difundido los puntos centrales del programa de Semilla: “Este domingo no solo seremos la sorpresa electoral, seremos el recordatorio de que cuando un pueblo exige dignidad nada podrá detenerlo. Este domingo el pueblo de Guatemala recuperará su esperanza y su dignidad, que viva el pueblo de Guatemala, que viva Semilla”.

Luego de los comicios, el líder de Semilla afirmaba: «Nuestro profundo y total agradecimiento a las personas que nos dieron su voto de confianza. Gracias por su valentía y por dar un paso al frente». «Nosotros no venimos a ganar las encuestas. Venimos a ganar las elecciones. Vamos bien», concluyó Arévalo, un sociólogo de 64 años que durante la campaña electoral había prometido proseguir los pasos de su padre, el presidente reformista Juan José Arévalo, que había gobernado entre 1945 y 1951. Su plan apunta a introducir mejoras en la educación, eliminar la violencia y la pobreza, que perjudica al 59 por ciento de la población, en una tierra con 17,6 millones de habitantes.

Este domingo, el partido de Arévalo logró triplicar la cantidad de diputados, aunque quedará lejos de alcanzar la mayoría en el Congreso. Con los números de las urnas la legislatura estará conformada por 17 bloques partidarios, una composición que dificultará el espacio de gobernabilidad a quien venza en la segunda vuelta.

Por su parte, Sandra Torres se manifestó confiada de ganar en agosto, a pesar de que ha perdido los ballotages de 2015 y 2019. «Con quien sea, vamos a ganar, nosotros estamos encabezando arriba de un 15 por ciento ahorita», enfatizó la candidata. «Estamos listos, prestos y dispuestos para ganar», resumió la líder de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). Torres también forma parte de ese conglomerado de alianzas que se constituyen para el continuismo de los negocios entre constructores y proveedores del Estado, junto a la participación de pastores protestantes, y ex funcionarios públicos. Hace poco tiempo Sandra Torres se presentaba como socialdemócrata, hoy ese perfil ha cambiado y prometió instaurar el modelo de encarcelaciones masivas que realiza Bukele en El Salvador.

Lo cierto, es que el resultado en la segunda vuelta podría registrar un giro ideológico hacia la izquierda si se impone el partido Semilla en Guatemala, luego de que se sucedieran tres presidentes de derecha: Otto Pérez (2012-2015), Jimmy Morales (2016-2020) y Giammattei que finalizará su mandato en enero de 2024.

En el ballotage los guatemaltecos tendrán una nueva oportunidad para desplazar a las alianzas que vienen debilitando la democracia y el Estado de derecho. El sendero hacia la presidencia no será sencillo para Arévalo, tendrá que hacerle frente a elites empresariales y políticas que han formado una red de acumulación de poder en connivencia con el sistema judicial. Para sumar adhesiones deberá acercarse a las poblaciones rurales, las comunidades indígenas y otras organizaciones civiles que vienen luchando por construir un país más justo.

*Analista Político

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