18/02/2026

Infografía Política

Repensando la aldea global

La vulnerabilidad de animales de compañía ante desastres naturales

Desde inundaciones mortales en Valencia hasta olas de frío extremo en Estados Unidos, millones de perros y gatos enfrentan riesgos letales; organizaciones exigen planes de emergencia que incluyan a los animales de compañía.

Cuando el huracán Katrina azotó la costa estadounidense en 2005, más de 600,000 animales fueron abandonados a su suerte, muchos de ellos atados en patios y balcones, condenados a ahogarse en las inundaciones. Dos décadas después, la historia se repite con cada sismo, inundación, sequía o tormenta invernal que golpea el planeta: las mascotas siguen siendo las grandes olvidadas en los protocolos de emergencia.

La evidencia reciente es contundente. En España, tras la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que devastó Valencia en octubre de 2024, más de 500 animales fueron rescatados, de los cuales 328 eran perros. Sin embargo, las cifras de mortalidad son alarmantes: entre ganado y mascotas, se estima que alrededor de 4,000 animales murieron, muchos de ellos ahogados o abandonados sin posibilidad de escape. Hasta tres meses después del desastre, continuaban apareciendo animales muertos en las zonas afectadas, lo que sugiere que las cifras totales nunca serán completamente conocidas.

En Estados Unidos, el invierno de 2026 ha demostrado que el frío extremo es igualmente letal. En enero, un cachorro fue encontrado muerto en una caja de cartón abandonada fuera del refugio Mohawk Hudson Humane Society de Nueva York, víctima de hipotermia severa. Casos similares se reportaron en Houston, donde perros fueron rescatados del frío extremo mientras otros fueron hallados congelados. La organización PETA ha emitido advertencias urgentes: «Los perros y gatos son especialmente vulnerables en el clima frío y las tormentas de invierno, que causan múltiples muertes, lesiones y rescates de emergencia cada año».

El costo invisible del desastre

El impacto no se limita a los eventos climáticos cálidos. Durante las inundaciones, que representan el 80 por ciento de todos los desastres naturales de la última década, los animales enfrentan ahogamiento, enfermedades infecciosas por agua contaminada y desplazamiento masivo. En Argentina (2016), casi 24,000 perros, caballos y bueyes fueron afectados por inundaciones en una sola región.

En el frío extremo, los riesgos son igualmente devastadores. Según la Asociación Americana de Hospitales de Animales, la hipotermia puede comenzar cuando la temperatura corporal de un perro cae por debajo de los 37°C (98°F). A temperaturas bajo 0°C (32°F), el riesgo de congelación en orejas, patas y colas es inminente, especialmente si el animal está húmedo. El anticongelante, con su dulce sabor que atrae a los perros, causa insuficiencia renal y muerte con la más mínima ingesta.

«Los perros y gatos experimentan estrés severo que puede manifestarse en problemas digestivos, respiratorios y cambios de conducta drásticos», explica la médica veterinaria Carla I. Rodríguez, especialista en medicina de desastres. «Hemos visto casos de animales que, tras un sismo o inundación, desarrollan fobias a ciertos sonidos o espacios, o incluso se vuelven agresivos con sus propios dueños».

La doctora Rodríguez coordina un equipo de respuesta rápida que ha atendido emergencias en México, Colombia y Chile. Según sus registros, hasta el 40% de las mascotas desaparecidas tras un desastre nunca son recuperadas, muchas veces por falta de identificación adecuada.

Una regla de oro: nunca abandonar

Las organizaciones de protección animal han establecido una máxima clara: «Si no es seguro para usted, no es seguro para su mascota». Este principio, difundido por la Cruz Roja Americana y múltiples agrupaciones latinoamericanas, subraya que abandonar a un animal durante una evacuación es condenarlo a muerte.

«La gente piensa que dejar a su perro en casa por un par de días no es grave, pero en una inundación eso pueden ser horas fatales», advierte María Elena Vargas, directora de Protección Animal en Emergencias, ONG que operó durante los terremotos de 2017 en México. «Hemos rescatado perros atados en azoteas, gatos encerrados en baños, conejos en jaulas que quedaron bajo el agua. Es una tragedia evitable».

En el caso de la DANA en Valencia, el refugio de Sueca quedó completamente inundado, dejando a perros y gatos atrapados mientras el personal suplicaba ayuda de emergencia. Múltiples clínicas veterinarias fueron devastadas en municipios como Paiporta y Catarroja, con algunos profesionales que decidieron no reabrir sus prácticas debido al agotamiento físico y psicológico.

Preparación: el kit que puede salvar una vida

Los expertos coinciden: la preparación salva vidas. Cada hogar con mascotas debe contar con un kit de emergencia que incluya alimentos y medicamentos para 3 a 5 días, agua, transportín o jaula, correas, copias de historial médico en funda impermeable, y —crucialmente— microchip actualizado.

«El microchip es la única identificación que no se pierde», enfatiza el veterinario especialista James González. «En el caos posterior a un desastre, collares y placas pueden romperse o ser removidos. El chip es permanente, pero solo funciona si la información de contacto está actualizada».

Además del kit, las familias deben identificar con anticipación refugios que acepten mascotas —ya que muchos albergues públicos no lo permiten— y establecer un sistema de apoyo con vecinos para casos en que el dueño no pueda regresar a casa.


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