15/02/2026

Infografía Política

Repensando la aldea global

Conferencia de Seguridad de Múnich: se inicia el debate sobre el nuevo orden mundial

Por Walter Calabrese*

Alemania será el espacio donde se desarrollarán las jornadas de la Conferencia de Seguridad de Múnich para debatir sobre los temas más urgentes de la agenda internacional en temas de seguridad, las relaciones transatlánticas, la soberanía europea enfocada en sus estrategias de defensa y la guerra sin fin de Ucrania.

Participan en el evento más de 60 jefes de Estado y de Gobierno, entre otros, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, junto a quince jefes de Estado y de gobierno europeos. El canciller alemán Merz pronunció el discurso de apertura de la conferencia.

En esta edición, la organización anunció que el premio anual que tiene el nombre del fundador de la conferencia, Ewald von Kleist, esta vez no se lo darán a un líder destacado, sino al pueblo ucraniano en su conjunto por su lucha.

Cabe recordar que el foro fue creado en 1963 por un ex militar alemán, enfrentado con el nazismo, cuando Alemania Federal era protegida y custodiada por la Casa Blanca con miles de soldados. Esa iniciativa, ha ido teniendo modificaciones con el paso del tiempo, hoy, en un mundo en que asiste a un nuevo orden bajo destrucción y sin fronteras claras, la conferencia se convirtió en un lugar de encuentro geopolítico clave para afrontar los nuevos desafíos globales.

Unos días previos al evento, la Conferencia de Seguridad de Múnich publicó un informe de 120 páginas titulado Bajo destrucción, un material que será el punto de partida para encarar los debates planificados con los 60 jefes de Estado en Baviera entre el 13 y el 15 de febrero.

El texto analiza cómo el mundo entró en una fase de políticas implementadas “con bolas de demolición”, sin dejar un espacio para aplicar “reformas cuidadosas y correctivas”. El informe del foro apunta a Trump como el principal líder del mundo que ha iniciado la demolición del orden liberal que veníamos conociendo hasta ahora.

Señala que la Casa Blanca es el ejemplo más claro en esa estrategia que se inicia con la idea de liberar a su país de los lineamientos vigentes del orden internacional actual para luego intentar “construir una nación más fuerte y próspera”, todo ello,  con un costo político grave para el mundo, puesto que destruye las reglas que el mismo EEUU elaboró desde 1945.

La alianza entre EEU y Europa era el cimiento que sostenía la estructura de la Conferencia de Seguridad. En la actualidad, los investigadores del foro muestran en el informe cómo los nuevos liderazgos de ultraderecha han cuestionado el valor de los organismos multilaterales, diluyendo la importancia de la cooperación entre naciones. Así, en ese nuevo orden, prevalece e interés privado de las grandes corporaciones sobre los intereses de la ciudadanía, permitiendo que los países más poderosos se impongan por encima de las normativas internacionales.

Además, el informe responsabiliza puntualmente a Donald Trump de esas políticas de destrucción, porque ese nuevo mundo que quiere moldear a su antojo sólo busca beneficiar a los más ricos y encumbrados empresarios, en vez de sostener políticas inclusivas que aborden las necesidades de las clases medias y bajas de la población.

Wolfgang Ischinger, ex embajador de Alemania en Estados Unidos y presidente del foro señaló que “es momento de enfrentarse al elefante en la habitación”. La sentencia refiere a una figura animada de un elefante que ha sido incluida en la presentación del vídeo de esta edición de la conferencia, con imágenes en donde unas excavadoras derrumbaban un ala de la Casa Blanca, como una de las ideas destructivas que ha implementado Trump. Ese simbolismo con un elefante representa también al Partido Republicano de Estados Unidos.

El año pasado, el vicepresidente de EEUU, Vance, había dado un discurso muy agresivo en la Conferencia de Múnich, en el que había acusado a Europa de abrir sus fronteras de manera descontrolada a millones de migrantes, y que eso había contribuido a postergar al cristianismo ante el avance del islamismo. Vance afirmó en aquella ocasión que con ello se acercaba un “colapso civilizatorio y cultural” que había que frenar “con terapia de choque”. Ischinger recordó aquella bravuconada de Vance en Múnich.

Pasado un año, el mundo viró mar adentro y anda a la deriva, observando impávidamente como Trump va rompiendo una tras otra las reglas del orden mundial. En el informe queda detallada cada maniobra que ha perpetrado el presidente norteamericano, la incursión en Venezuela para detener Maduro, las amenazas de invadir Groenlandia, la descontrolada guerra de aranceles y las prohibiciones de exportar petróleo para castigar o neutralizar la independencia económica de otros países, como Cuba.

Pero lo más aberrante se encuentra en las palabras de Trump al calificar a Gaza como una “preciosa propiedad” para desarrollar allí un impetuoso emprendimiento inmobiliario. No le interesó nunca al presidente estadounidense los 20.000 niños que murieron, ni las 600 víctimas que siguieron a la firma de un tratado de paz falaz, en donde hoy la población muere de hambre y frío. También hay que recordar que Trump respaldó a Netanyahu en la feroz “aventura” de eliminar 70 mil gazatíes. Peor aún, el presidente Trump se jactó de que su “único límite es su propia moralidad”, un aspecto muy cuestionable a estas alturas viendo lo que hace el ICE en la persecución de inmigrantes en su propia tierra, además de insultar a periodistas, músicos y actores que piensan distinto. No menor es la ambivalente postura que mantiene Trump como “negociador” en la guerra, presionando a Ucrania para que entregue parte de su territorio a Rusia para poner fin al conflicto armado.

El escrito de la Conferencia indica la postura de Europa ante la nueva política de seguridad de EEUU hacia el continente, la cual considera “volátil y sujeta a la condicionalidad y las coerciones”. En el análisis, interpretan que las democracias europeas y la estructura comunitaria aparecen humilladas ante los frecuentes ataques de Trump, al tiempo que el norteamericano exalta la labor de los líderes autoritarios. Ese relato se hace más evidente en el trato diferencial que tiene con Rusia. No ha levantado la voz en ningún momento para condenar la cruda persecución del Putin contra “medios de comunicación independientes, periodistas y disidentes rusos”. Esa postura tiene cierta coherencia con su accionar político, Trump hace lo mismo en su país.

En el informe se incluye a China, quien va ocupando paulatinamente los territorios que EEUU desecha. El país oriental superó a EEUU en misiones diplomáticas desplegadas por el mundo en el último año.

La Conferencia de Seguridad de Múnich tiene mucho por debatir para intentar nivelar fuerzas en el complejo tablero político mundial. El rol de Europa será clave para elevar la voz ante tanto atropello a las leyes internacionales iniciado en esta nueva era, donde Trump ha impuesto condiciones como rey autoritario.

*Periodista


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